Parte sanitario del establecimiento con casos de HVE-1

Cinco caballos presentaron sintomatología y dos de ellos murieron. El número de casos permanece estable desde hace más de una semana. Se mantiene el aislamiento y las medidas de control.

Como es de público conocimiento, la industria equina argentina se encuentra en estos días en estado de alerta sanitario por la detección de herpes virus equino (HVE-1) en caballos en la localidad de Pilar. Para evitar desinformación respecto al seguimiento de los casos y para brindar una referencia a otros criadores de todo el país, la Cámara de la Industria Nacional Equina (CAMINE) difunde el parte sanitario de primera fuente, a partir de la comunicación directa con el Médico Veterinario Juan Llorente, director técnico de los establecimientos afectados.

“Estamos en comunicación permanente con profesionales y especialistas de Estados Unidos y España que ya tienen experiencia en el tema y nos asesoran. Además contamos con el apoyo de los técnicos del INTA y el Senasa. La idea es contar ahora nuestra experiencia para que cualquier criador que le pase algo similar sepa cómo manejarse”, comenta Llorente.

La cronología de los hechos

El viernes 3 de septiembre, dos camiones jaula con 39 caballos se embarcaron en un campo de la localidad de Pellegrini, en el oeste de Buenos Aires, hacia la localidad de Pilar. El viaje, de 450 kilómetros, se alargó mucho más de la cuenta por dos motivos: el primero fue el mal estado del camino de tierra, el segundo fue una detención de dos horas a la altura de Pehuajó por parte de funcionarios de la provincia. Esto generó mayor estrés que el habitual en los animales, un factor que puede desencadenar la activación de virus latentes.

Al llegar a Pilar, una yegua zaina presentaba sintomatología nerviosa. Florencia Scaramella, la veterinaria que estaba de guardia en ese momento, revisó a la yegua y al resto de los caballos y no encontró ningún otro síntoma. El sábado 4, a las 9 de la mañana, volvió a revisar a todos los caballos sin detectar nuevos síntomas. A las 14 de ese día, otra yegua alazana empezó a presentar edema de manos y patas. Además, cuando la empezaron a mover presentó síntomas de incoordinación, por lo cual fue trasladada junto a la otra yegua con síntomas a la Clínica de San Isidro y se dio aviso al INTA. Al llegar a la clínica, la alazana se cayó y no se pudo levantar. El INTA pidió que se tome temperatura y se haga hisopado a los caballos. La zaina fue diagnosticada con HVE-1, que es sumamente contagioso, por lo cual volvió al establecimiento y fue aislada, y la alazana fue sacrificada y cremada.

En el establecimiento de Pilar el domingo 5 se empezó a hacer controles de temperatura de mañana y tarde y el INTA realizó análisis PCR a todos los caballos. Aparecieron seis yeguas que presentaron temperatura alta y fueron aisladas, al igual que la zaina con sintomatología que había vuelto de la Clínica. Al día siguiente, a ese grupo se unió otra yegua que no había mostrado fiebre y que empezó a presentar sintomatología nerviosa.  

“El control de la fiebre es fundamental porque es lo que anticipa la aparición de sintomatología neurológica y permite evitarla. Pero los libros dicen que cuando aparece la sintomatología nerviosa, el virus ya pasó, hizo el daño y no está presente, probablemente no lo aisles”, explica Llorente. 

De los seis caballos con fiebre, cuatro dieron positivo de HVE-1. Además se sumó otro caso positivo de un caballo que no había tenido fiebre. 

Al confirmarse los casos, se dio aviso al SENASA y se interdictó el establecimiento y se tomaron muestras de sangre de todos los animales. Desde entonces, Llorente y su equipo están en contacto permanente con el Dr. Rodríguez, del Senasa Pilar. Además, cuentan con el apoyo técnico de las especialistas del INTA Aldana Visanni y María Barrandegui.

El protocolo

Para evitar la dispersión del virus, el establecimiento separó a los caballos en dos caballerizas distanciadas una de otra, y a su vez separó a los caballos con un box vacío entre cada uno de ellos. En una caballeriza se ubicaron todas las yeguas con sintomatología y las que tuvieron fiebre o PCR positivo, y en la otra caballeriza las que tuvieron contacto estrecho con las primeras. El resto de los caballos fueron dispuestos de a uno o dos en los piquetes, que fueron divididos con cintas eléctricas, y se les toma temperatura mañana y tarde y hasta el día de hoy no presentaron ni fiebre ni sintomatología.

Otra medida adicional fue dividir a los petiseros en tres grupos: un grupo atiende a los caballos con sintomatología, otro grupo atiende a los contactos estrechos y otro grupo atiende al resto de los caballos, teniendo terminantemente prohibido ingresar a las áreas que no les corresponden. Los veterinarios también están divididos y atienden cada uno a un grupo de caballos. Junto a Llorente trabajan Scaramella y Germán Camine. Al ingreso de cada caballeriza se deben colocar mamelucos, se rocían con una solución clorada y sumergen las botas en una palangana con lavandina.

La situación, hoy

En toda la semana pasada no apareció ningún caso nuevo, pero el sábado 11, una de las yeguas que venían con fiebre empezó a presentar sintomatología muy aguda, se cayó, y a las 14 horas se murió. Es el cuarto caso neurológico. Se tomaron muestras y se hizo la necropsia correspondiente.

Esta mañana (martes 14) apareció una quinta yegua con sintomatología leve entre las que habían presentado temperatura alta y está en observación. “Desde que se detecta fiebre alta, en este contexto, lo consideramos un caso de HVE-1 y se empieza a hacer tratamientos con vitaminas, reforzadores de defensas y diversos medicamentos para controlar el virus. El objetivo es que no lleguen a desarrollar sintomatología. Las lesiones neurológicas lleva tiempo revertirlas”, explica Llorente. Y agrega: “El dato positivo es que las yeguas afectadas que tuvieron fiebre son las mismas del primer día, no se sumó ningún otro caso, algunas yeguas ya bajaron la temperatura y ya van diez días sin casos nuevos. Pareciera como que apareció ese brote y se quedó quieto”, dice Llorente, y agrega que a partir de que un caballo deja de levantar temperatura o mostrar síntomas se debe esperar al menos 20 días para dar el alta. 

El campo de Pellegrini, al igual que el de Pilar, permanece interdictado. Allí, el veterinario Facundo Goya hace el seguimiento de la situación. Se tomó temperatura de todos los caballos que estaban cerca de los caballos que viajaron y hasta el momento no hay novedades.

Ese es el estado de situación hasta el momento. Cualquier novedad será debidamente comunicada. Esperamos que la experiencia compartida y la acción conjunta sirva para concientizar y evitar que el brote se expanda perjudicando a toda la industria equina.

La Cámara de la Industria Nacional Equina y las 17 asociaciones que la componen agradecen el correcto accionar de los propietarios, veterinarios a cargo, del INTA, de SENASA y del Hospital de San Isidro y de quienes participaron y participan del cuidado de estos caballos y así preservan el bienestar de toda nuestra industria.

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