Resistencia y perseverancia equina para alcanzar un objetivo internacional

Los próximos 15 y 16 de julio, en Capitán Sarmiento, se correrá una carrera de endurance de 160 kilómetros que clasifica para viajar el año que viene al mundial de Verona.  

A pesar de realizarse en espacios abiertos y con poca gente, los deportes ecuestres vienen sintiendo las consecuencias de la pandemia. Muchas competencias debieron ser suspendidas durante el último año y medio, pero de a poco caballos y jinetes van volviendo a las pistas. Y entre los que intentan retomar el ritmo hay algunos deportistas argentinos que están en carrera para clasificar a grandes competencias de relevancia mundial.

En esta categoría se inscriben los binomios que participarán los próximos 15 y 16 de julio en el Concurso Internacional y Nacional de Endurance en el Parque Natural de Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires. 

El endurance es un disciplina en la que los binomios caballo-humano realizan largas distancias contrarreloj. En ella se evalúa no solo la resistencia del animal sino también la estrategia planteada por el jinete. En Capitán Sarmiento se correrán carreras de 100, 120, 140 y 160 kilómetros en tramos de hasta 35 kilómetros, con paradas obligatorias de 50 o 40  minutos en las que se realizarán exhaustivos controles del bienestar de los caballos. Si los caballos no están en óptimas condiciones para continuar la carrera, no se les permite seguir. Es muy común que menos de la mitad de los participantes logren completar las carreras más largas.

Una de las competidoras inscritas para correr 160 kilómetros en Sarmiento es Josefina Chas, oriunda de Bragado, quien apunta a obtener un buen resultado para poder viajar al próximo mundial de Endurance en Verona, Italia, en octubre de 2022, junto a SB Hidalgo, un caballo que ya ganó en marzo una carrera de 120 kilómetros y al que ella define como “fuerte, sólido y un poquito complicado de carácter”. Chas ya sabe de qué se trata, se dedica y compite internacionalmente en el endurance desde hace más de 25 años y tiene en su haber nada menos que cuatro mundiales: Jerez de la Frontera, España, 2002; Aachen, Alemania, 2006; Normandía, Francia, 2014; y Eslovaquia 2016.

De sus infinitos galopes a campo abierto por el mundo, uno de los recuerdos más lindos que tiene es el de 2014, cuando por su condición de jinete elite la invitaron a correr a Normandía con un caballo de Emiratos Árabes y logró terminar en el puesto 32 una carrera muy complicada en la que solo 38 de los 183 caballos que largaron lograron llegar a la meta.

Entre los sinsabores está la experiencia de 2016, cuando viajó a Eslovaquia con una yegua suya llamada JC Seductora. “Venía espectacular, calculo que iba a quedar entre los primeros veinte y me sacaron en el rechequeo de la última etapa. Fue una sacada media rara, me sacaron por metabólico y después figuró claudicación… Todavía no sabemos por qué fue”, dice. Luego remarca: “Esto para mí es una pasión, y es de familia. Mi mamá fue campeona argentina de marcha hace muchos años y muy pionera en la escuela de equitación y de ponys en Argentina. Y mi hija, Josefina Rolt, también participa internacionalmente en carreras de endurance, vive desde hace dos años en Emiratos Árabes, la meca de esta disciplina, y ahora está en Francia entrenando caballos”.

Como su nombre lo indica, el endurance es una disciplina de resistencia, ya que consta de pruebas de largo aliento, pero también pone en juego la perseverancia a lo largo de los años. Según explica Cecilia Hynes, presidenta de la comisión deportiva de Endurance de la Federación Ecuestre Argentina (FEA), los caballos árabes, los más utilizados para el endurance por sus condiciones fisiológicas, tienen un proceso de madurez un poco más lento que el de otras razas. Lo más habitual es que se los empiece a domar recién a los cuatro años, una edad a la que por ejemplo los caballos pura sangre ya pueden haber tocado la gloria y estar sirviendo como padrillos. “Por reglamento -detalla Hynes-, los caballos tienen que haber cumplido cinco años para empezar la etapa de noviciado, en la que deben correr al menos dos carreras de 40  kilómetros y dos carreras de 80 kilómetros a una velocidad promedio no mayor a 16 kilómetros por hora”. 

Cumplido ese objetivo, ya con seis años los caballos pueden participar en competiciones de una estrella de la Federación Ecuestre Internacional (FEI), que van de los 100 a los 119 kilómetros. Arrancan con 100 kilómetros, y una vez que logran clasificarse en dos competencias de esa distancia pueden competir en competencias de dos estrellas (120 a 139 kms). Cuando logran clasificarse en al menos dos de ellas y tienen al menos ocho años pueden dar el salto a las carreras de tres estrellas, que van de 140 a 160 kilómetros. “La instancia final es el mundial, para el cual es necesario que los caballos tengan al menos 9 años de edad y que hayan clasificado en dos carreras de tres estrellas”, dice Hynes, y agrega: “Los entrenamientos varían según el criterio del entrenador, el circuito en el que van a competir y la experiencia del caballo”. 

Otra de las jinetas que participará de la carrera el próximo fin de semana en Capitán Sarmiento es Manuela Basombrío, quien correrá 140 kilómetros con HSB Balucita y también tiene como objetivo final llegar al mundial del año próximo. “Este es un deporte que lleva mucho tiempo y trabajo. Sacar un caballo bueno, que se mantenga en nivel, que se mantenga sano… es un deporte que te tiene que gustar mucho porque es muy sacrificado. Cuando cuento que arrancamos a las seis de la mañana y terminamos a las seis de la tarde nadie puede creerlo. Y no solo en la carrera, el entrenamiento previo es de mínimo tres meses, y después puede pasar que en la primera etapa quedes afuera”, cuenta la experimentada jineta, que también cuenta con varios mundiales en su haber. 

Hace un mes, el binomio corrió y finalizó una carrera de 120 kilómetros que dejó a Basombrío muy contenta. “Para mí no hay satisfacción más grande que cuando terminas una carrera, sea como sea. Me encanta pasar horas arriba de la yegua, es como una terapia que te da tiempo a pensar todo. Obviamente que uno se concentra en el animal. Yo conozco muy bien a esta yegua y me doy cuenta cuando está contenta, cuando no, cuando le pasa algo, tenemos una conexión muy especial”, dice, y por último remarca un aspecto central del deporte: “El equipo que está atrás es todo, el veterinario, el herrero… en el endurance tiene muchísima importancia”.

La organización de carreras de endurance está a cargo de la Federación Ecuestre Argentina, una de las entidades que conforman la Cámara de la Industria Nacional Equina (CAMINE). Desde allí trabaja para promover y defender los intereses de la producción equina en la Argentina. Entre los principales objetivos se encuentra la generación de estrategias para el control sanitario, la promoción del bienestar animal y el impulso de una renovación de la Ley de fomento equino que reconozca el valor económico y social de la cría de caballos en todo el país.

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