El Cuarto de Milla argentino es potencia mundial

En septiembre, el productor agropecuario y criador de caballos Ignacio De Mendiguren deberá viajar a Las Vegas, Estados Unidos, con un fin muy grato pero a la vez trabajoso: recibirá el premio Best Remuda Award, entregado por la American Quarter Horse Association (AQHA) a las explotaciones agropecuarias que mejor usan el caballo Cuarto de Milla como herramienta de trabajo. Se trata de un trofeo de nada menos que 40 kilos que el criador deberá ingeniarse para traer al establecimiento San Rafael, una estancia de más de 140 años en la localidad de López Lecube, provincia de Buenos Aires.

“Aplicar al premio es muy difícil y solo se puede obtener una vez en la vida”, comenta De Mendiguren, quien se inició hace veinte años en la cría de esta raza originaria de los Estados Unidos, y explica que para participar hay que ser productor ganadero de alguna especie y trabajar a diario con el Cuarto de Milla. El stock de hacienda, el volumen de operaciones, el manejo sanitario, el esquema de cría de caballos y la performance de los caballos en competencias y exposiciones son algunos de los datos que entran en juego.

Hasta hace poco tiempo, solo los establecimientos norteamericanos podían recibir la distinción, pero en los últimos cuatro años la AQHA empezó a reconocer también a criadores de otros países y Sudamérica se posicionó como una región potente. Un premio para Uruguay, otro para Brasil y dos para la Argentina. Antes de San Rafael, el reconocido criador Andrés De Lazzer, de Estancias Graciarena, había traído el pesado trofeo para estas tierras.

“Es el fruto del trabajo de muchos años, mi familia y yo estamos muy felices”, dice De Mendiguren, quien en 2002 inscribió sus primeros ejemplares en la asociación de Criadores Argentinos de Caballos Cuarto de Milla. “Como cualquiera que se inicia en la cría tenía mucho entusiasmo, algo de ansiedad, pero no tenía un rumbo definido. La pregunta clave es qué querés hacer”. 

El establecimiento San Rafael fue comprado por el padre de De Mendiguren en 1980, y desde hace diez años es el propio Ignacio el encargado de administrarlo. Son 3.000 hectáreas en las que se hace agricultura y ganadería, hay unas 1.500 cabezas de ganado y los caballos ocupan un lugar central.

La raza Cuarto de Milla está presente en todo el mundo, la American Quarter Horse Association (AQHA) es la entidad referente, pero hay un comité internacional con 50 países y unos 50.000 criadores. Dicen de ella que es la raza más versátil y que se la puede encontrar en clubes de equitación, en el campo, en las cabalgatas, en las carreras cortas, en competencias de conformación y funcionales de la raza. “Hay líneas de sangre muy específicas para cada disciplina, fenotípicamente los caballos no se parecen entre sí. En Argentina, por el tipo de mercado que tenemos buscamos un caballo que sea de “rancho”, de trabajo, que sea fuerte, musculado, con buen hueso, buena estructura, de carácter manso…”, explica el criador, y agrega: “Los Cuartos de Milla tienen la característica de ser muy inteligentes. Se busca que tengan el llamado “cow sense”, es decir el “sentido de la vaca”, algo que tiene desarrollado la raza por años de selección: son especiales para trabajar con la hacienda. A la hora de buscar genética nosotros buscamos ese pedigree de rancho, que acá hay muchísimo”.

La historia cuenta que a mediados del siglo XX el King Ranch de Texas, un establecimiento fundacional de la raza en el mundo, compró campos en la Argentina e introdujo en el país los primeros ejemplares puros. Desde entonces, como no podía ser de otra manera, el ambiente y la buena mano para los caballos se conjugaron para posicionar a la Argentina en la vanguardia mundial de la raza. Los Cuartos de Milla lograron conquistar a los argentinos hasta convertirse en la monta del escuadrón Maipú del Ejército. A su vez, el país cuenta con seis jueces certificados por la AQHA y el presidente del Comité Internacional es el mismo De Mendiguren. “Hemos sabido entender por dónde iba la mano para influir en las decisiones de una asociación muy grande”, dice satisfecho.

La Asociación de Criadores Argentinos de Cuartos de Milla forma parte de la Cámara de la Industria Nacional Equina (CAMINE), donde trabaja junto a otras asociaciones de criadores para promover y defender los intereses de la producción equina en la Argentina. Entre los principales objetivos se encuentra la generación de estrategias para el control sanitario, la promoción del bienestar animal y el impulso de una renovación de la Ley de fomento equino que reconozca el valor económico y social de la cría de caballos en todo el país.

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